1. INTRODUCCIÓN

 Desde niña tuve interés por el dibujo como cualquier otro niño, pero para mí era mi actividad favorita, incluso pintaba las paredes de mi casa y mi papá en vez de regañarme me dibujó un pizarrón en la pared y me dijo que ahí podía dibujar todo lo que quisiera.

Más tarde en la secundaria, cuando tenía unos 12, 13 años, entré a cursos de dibujo como materia de taller en la escuela, fue la primera vez que tenía algo de formación sobre esta disciplina. Posteriormente, yo continué aprendiendo por mi cuenta comprando revistas y libros sobre dibujo. En ese entonces, como a los 15 años, me interesaba más el estilo manga (estilo japonés de dibujo de historietas) y todos mis dibujos eran de ese tipo. Sin embargo, no a todos nos apoyan nuestros sueños, si eres niño y te gusta dibujar y pintar, está bien, pero si ya eres un adolescente o adulto y aun te gusta eso, ya está mal, te dicen que busques otras opciones, que no vas a encontrar trabajo, etc. Tal fue mi caso, así que al momento de elegir carrera universitaria, estaba muy desanimada en cuanto dedicar mi vida al arte, así que decidí estudiar literatura. A pesar de ello, seguía dibujando y pintando de vez en cuando, pero ya no con la frecuencia con la que lo hacía en mi niñez y adolescencia.

Pasaron los años y mi vida tomó otro rumbo muy lejos del dibujo y la pintura, pero en 2018, después de pensarlo por un año, decidí darle un giro completo a mi vida y al fin estudiar artes plásticas, dejé mi trabajo con sueldo seguro, para seguir mi sueño, al inicio fue difícil, sobre todo por el dinero, ya que por el horario era difícil conseguir un trabajo que me permitiera hacer las dos cosas, pero al cabo del primer año conseguí una beca que me ha ayudado hasta ahora a continuar con esta carrera que tanto amo.



Entradas populares